Las canciones, una vía al inconsciente en la terapia de juego.

Lacan (2001) menciona que el inconsciente está estructurado como el lenguaje; por ende se podría decir que toda manifestación del lenguaje tiene una relación significativa con el inconsciente. La música es un lenguaje investido de afectos, energía y representaciones simbólicas, una herramienta que produce un profundo impacto en quién la escucha y la crea. Cuando estamos en un escenario como el consultorio empezamos a crear música, no sólo al expresarse palabra por palabra sino a grandes rasgos con el lenguaje del paciente que presenta una serie de partituras, movimientos, notas, silencios y sonidos que posteriormente logran tener una armonía.

Avelino González (2011) en su artículo “Sobre la música” explica que cada melodía se origina en un germen musical, es decir tiene un motivo, del que nace, por medio de la repetición y variación obedeciendo a mecanismos que conocemos como pertenecientes al “proceso primario”; inconsciente. Sin embargo aparecen también como mecanismos de defensa sirviendo a la conservación del Yo en el caso de la sublimación, al principio de la vida, Eros.

Durante mi experiencia en una casa hogar con niños en procesos de adopción, la música fue una herramienta en el trabajo terapéutico, a través de la terapia de juego, que me permitió tener mayor información de contenidos inconscientes por medio de la repetición a través del juego y la música que se iba presentando en cada sesión. Freud (1908) expone en su artículo “El creador y el fantaseo” que todo niño que juega se comporta como un poeta, pues se crea un mundo propio o, mejor dicho, inserta las cosas de su mundo en un nuevo mundo que le agrada. Los niños con los que trabaje eran poetas de grandes construcciones que permitieron mostrarme un mundo nuevo, su mundo interno.

Las limitaciones son diversas en dichos escenarios como lo son las instituciones, que debido a la escasa información que se tiene acerca de quiénes son o sobre su desarrollo, sólo se cuenta con los expedientes legales de la situación en la que se encuentran. Así que era mi labor ponerme una lupa para empezar la investigación que por medio de las canciones de los niños me llevaría a descubrir lo siguiente.

Durante el juego se utilizan diversos materiales dibujos, plastilina y carritos. En mi investigación se hizo presente la música del inconsciente a través de su discurso y las canciones que los niños presentaban en su sesión. De esta manera me mostraban aspectos de sí mismos y la construcción de su mundo interno.

Winnicot (1971) menciona que “el psicoanálisis es un camino para la utilización terapéutica del juego del niño y que es bueno recordar siempre que el juego es por sí mismo una terapia. Por lo que, es una experiencia en un continuo espacio-tiempo que permite elaborar y manifestar una interacción entre la realidad psíquica interna y el mundo exterior”.  Los niños a través del juego manifiestan de manera activa las fantasías, deseos y pulsiones en contacto con el mundo exterior a través del material que utilizan mostrando el contenido inconsciente y la forma de interacción por medio de la transferencia con el analista.

Melanie Klein (2008) considera que mediante el análisis del juego tenemos acceso a las fijaciones y experiencias más profundamente reprimidas del niño, y estamos así en condiciones de ejercer una influencia radical sobre el desarrollo.

A continuación expondré algunos de los casos que se presentaron en el análisis de juego de los niños y como el inconsciente a través de la música expresaba el mundo interno y vivencias significativas apoyado de la herramienta de la música por medio de diferentes canciones.

Alejandra tenía 6 años cuando entró al consultorio, una niña extrovertida y desafiante. Llegó a los 2 años a la institución con sus dos hermanos mayores y la madre. quién comentó ser sexoservidora y no tener la capacidad de cuidarlos. Se levantó la denuncia por el delito de omisión de cuidados y perdió la patria potestad. Alejandra presentaba problemas en la memoria, cursando por segunda vez el tercer año de kínder. Se le dificultaba seguir reglas, retaba a la autoridad y estaba en constante riesgo de lesionarse a través del juego con sus compañeros. Constantemente estaba en supervisión de las cuidadoras porque se encerraba con las niñas en el baño para besarlas y tocarlas. Estaba en tratamiento médico debido a infecciones vaginales por conductas masturbatorias, llegándose a pensar que fue víctima de abuso sexual. El juego que presentaba en sesión era repetitivo, el baño a los nenucos. Tomaba la tina, corría a llenarla de agua y cantaba una canción que siempre me pedía que pusiera en la computadora o celular. A continuación presento algunas frases de la letra de la canción:

“Corre” (Jesse y Joy)

Me abrazas y no siento tu calor.

Di lo que podía pero a media puerta se quedó mi corazón.

Tú el perro de siempre , los mismos trucos.

Han sido tantas despedidas que en verdad, dedicarte un beso está demás.

Corre, corre, corre corazón, de los dos tú siempre fuiste el más veloz, toma todo lo que quieras , pero vete ya, que mis lágrimas jamás te voy a dar.

Yo tenía una canción, la información expuesta anteriormente, y Alejandra jugando a bañar a los nenucos. Doltó (1984) explica que “un niño expresa por medio de gestos, posturas, dibujos, modelado o música la imagen interior de su fantasía”. Se trata de una canción de abandono que oía de manera constante, sobre un corazón que corría de manera veloz como la madre, y ella que quedaba a media puerta en la institución, durante varias despedidas; que abarcaban desde haber sido separada de sus hermanos y los niños que se habían dado en adopción, hasta la marca principal del abandono por parte de las figuras primarias.

A través del baño a los nenucos descargaba la ansiedad como cuando se masturbaba y tocaba a los niños. Alejandra se sentía en un espacio donde no entendía las cosas que pasaban a su alrededor, los adultos pasaban a ser esas personas en las que difícilmente podía confiar, donde un abrazo no se sentía y se llevaban sus contenidos buenos como sus sentimientos dejándola vacía que incluso sus lágrimas jamás volvería a dar.

Podría seguir hilando el mundo interno de la niña con una muestra de esta re significación a través de la canción. Sin embargo me gustaría ofrecer un mayor panorama de ello. Y mostrar como la música en términos de libre asociación permite comunicar una sucesión de ideas, pensamientos, impulsos, sensaciones que no tienen relación en sí. Sin embargo, como analista se pueden reconocer dichos elementos y señalar la vinculación entre los diferentes componentes del material de libre asociación con el contenido manifiesto del discurso.

Julián, el líder de la casa, sobresaliente en desempeño escolar, quién se relaciona de manera agresiva con la autoridad, dócil con quién se gana su confianza, y sutil al mostrar sus afectos. Cuando llegaba al consultorio gritaba tu nombre, tenía 6 años y había llegado a la institución con su media-hermana menor.

Una vecina reportó el maltrato que vivían en su casa por parte del padre y la madrastra por lo que fueron separados del hogar, el daño al que estaba expuesto se mostraba desde dejarle cicatrices en el cuerpo por los golpes, presenciar pornografía y el abuso constante de alcohol por parte del padre.

Durante sesión jugaba con los coches, le gustaba dibujar mientras contaba como había aprendido aflojar las ataduras cuando su madrastra lo amarraba, su padre se dedicaba a manejar un “tráiler” y cuando hablaba de él siempre refería lo mucho que lo extrañaba, que tenía sus mismas pestañas “el casi no me pegaba, cuando me ponía a romper piedra me daba cerveza”. Cuando recordaba el tema de su papá me pedía una canción que repetía constantemente y no le permitían escuchar por el contenido de la letra que a continuación expondré con algunas frases:

“El enamorado” (Titanes de Durango)

Destapa otra botella, el mundo es para mí.

La banda norteña los carros del año, las mejores plebes las traigo a mi lado pura buchanita de sellito rojo me gusta cumplirme todos mis antojos.

Me sobran amigos por todos lados y le digo a mi gente soy enamorado.

Si de una me enamoró me la llevó a Paris y si no más me gusta me la llevó al hotel

Julián comentaba que esa canción la cantaba con su padre cuando trabajaban arreglando coches. En realidad era lo que lo vinculaba a su padre, donde podía identificarse con él a través de lo que él percibía ser un hombre. Siendo el niño más competitivo de la casa, con rasgos de superioridad y desafío a la autoridad por el enojo de haber sido separado de su hogar.

Winnicott (1971) menciona que en el “juego, y sólo en él, pueden el niño o el adulto crear y usar toda la personalidad, y el individuo descubre su persona sólo cuando se muestra creador”. Cada uno de los niños permitía darme cuenta de su personalidad a través del juego y la forma en que iban creando.

Julián y la frase “Me gusta cumplirme todos mis antojos” eran parte de una personalidad, con una poco tolerancia a la frustración y limitada capacidad de demora. A través del juego se frustraba si perdía o no era tomado en cuenta, mostrándose agresivo con los demás y aventando los juguetes.

Por otro lado, Melisa una niña tímida de 9 años, llega a la institución de manera temporal a los 6 años  ya que su madre tenía una denuncia emitida por la hermana debido al delito de trata de menores, ofreciéndole a Melisa en venta por no poder cuidarla. Después de las valoraciones se retira la patria potestad de la menor y pasa a ser la niña con más tiempo y mayor edad dentro de la institución.  El tema de no haber sido integrada a una familia por su edad le angustiaba.

Académicamente es una niña inteligente que busca ser una buena alumna, presionándose y manifestando síntomas somáticos (dermatitis, alergias)  si no lleva a cabo las expectativas de los demás. Doltó (1984) menciona que “Las pulsiones de deseo cuyos afectos no han podido expresarse, ya sea directamente o de manera desviada, trastornan el funcionamiento somático e ideatorio y provocan angustia”.

Durante su sesión a Melisa le gustaba jugar a las muñecas, armar rompecabezas, crear coreografías de baile y jugar a la princesa. Constantemente hacía que cantáramos la siguiente canción siendo ella Elsa y yo la hermana menor, Ana, de la película infantil Frozen:

“Libre soy” (Frozen)

La soledad un reino y la reina vive en mí.

Lo que hay en ti, no dejes ver, buena chica tú siempre debes ser, no haz de abrir tu corazón.

Libre soy, libre soy, no puedo ocultarlo más, libertad sin vuelta atrás.

Los miedos que me ataban muy lejos los dejé.

 Mi arma congelada en fragmentos florecerá.

No volveré jamás no queda nada atrás.

Libre soy, libre soy, surgiré como el despertar.

Gran tormenta abra, el frío es parte también de mí.

Cuando Melisa entró al consultorio, sabía que el trabajo que se realizaría sería una preparación para acercarse a sus padres adoptivos, que vendrían de Francia en un mes. Se mostraba muy renuente hablar del cambio, se revivía el trauma inicial sintiendo que la institución la vendía a otro país, hogar y padres. Decía que ella quería continuar en una casa hogar, que no quería una familia, odiaba Francia, el acento con el que hablaban y la angustia que abundaba por separarse de la institución que la había estructurado durante su infancia.

Los niños que se encuentran más tiempo institucionalizados tienen mayores angustias y dificultad de separación. Bowlby (2010) explica que “Una expresión mucho más adecuada para describir la situación es la de “apego ansioso” o “apego inseguro”. En donde la preocupación básica del individuo reside en que las figuras de afecto no resulten accesibles y/o no le respondan adecuadamente. Se presenta una relación estrecha con la figura de apego, y se toma en cuenta el temor de que la relación llegue a su fin

Sin embargo la canción hablaba de libertad, de enfrentarse a miedos y lo que antes estaba congelado florecería. Melisa a pesar de lo agresiva que se mostraba tenía un anhelo de una familia.

Todo su comportamiento en la casa hogar mostraba que ella sentía que entre mejor se portará y fuera buena alumna, más rápido se iría en adopción. El proceso de transición tuvo varios duelos que era necesario elaborar, sin embargo mostraba su capacidad de resiliencia.

La canción me permitía entender un poco lo que Melisa estaba sintiendo, expresando el cambio y transformación a nivel psíquico por el que estaba pasando por la separación. Podría profundizar en cada uno de los casos presentados acerca de como incluso las canciones, así como el juego iban cambiando en el proceso del tratamiento. Sin embargo me limito a justificar que cada material que presenta el niño en la terapia de juego es una herramienta que permite conocer su mundo interno (fantasías, deseos y angustias).

Doltó (1984) afirma que nuestro papel consiste en justificar el deseo que se expresa y en investigar lo que el niño repite de ese deseo que no ha podido expresar de manera regular con los que le rodean. También debemos volver a encontrar los afectos que circundan los deseos que se han reprimido alrededor de un Súper Yo impuesto. Finalmente el juego es una experiencia siempre creadora, y es una experiencia en el continuo espacio-tiempo, una forma básica de vida. En el cual el niño a través de representaciones simbólicas, como la música, expresan su mundo interno que no es solamente verbalizado, es decir, aquí varios elementos conforman el lenguaje.

Las canciones que los niños me presentaban eran elementos de identificación, investidos de energía y afectos, representaciones simbólicas que me permitieron identificar elementos inconscientes para poder reparar y elaborar situaciones traumáticas. Así como cada melodía representada de afectos que vinculaba a cada uno de los niños con sentimientos de abandono, desesperanza y enojo. Lo que quiero exponer con dicho trabajo es la importancia que tienen las diferentes manifestaciones del inconsciente.

Al igual que en el consultorio creamos música con los pacientes y el discurso es aquello que debemos descifrar, en los niños hay ocasiones que nosotros debemos poner en palabras lo que no se ha podido exponer. Las canciones me permitieron conocer más de los niños, encontrar algunas líneas interpretativas en cada caso y principalmente darme cuenta de que el inconsciente tiene diferentes manifestaciones dentro del consultorio y es otra vía por la cual tenemos acceso al inconsciente. Por lo que, comparto lo que dice (Mamud, 2009)  “La música, en lugar de ser una sublimación de una pulsión sexual, es una expresión de la experiencia de lo sublime”

Bibliografía

  • Bowlby, John. El apego y la perdida “La separación” Paidós. España. 2010.
  • Dolto, Francoise. Seminario De Psicoanálisis De Niños. Vol. 1. España: Siglo XXI Editores, 2011.
  • Fernández, Avelino. Obras de Avelino González Fernández. México. 2011.
  • Freud, Sigmund. Obras completas: El delirio y los sueños (1906-1908) Buenos Aires. Amorrortu. 2007.
  • Klein, Melanie. “Fundamentos Psicológicos Del Análisis De Niños.” El Psicoanálisis De NiñosObras completas  México: Paidós, 2008.
  • Lacan, Jacques. Seminario, libro 11. “Los Cuatro Conceptos Fundamentales del Psicoanálisis” (1964). Paidós. Buenos Aires.2001.
  • Mamud, Claudio. “Powers of Music.” Páginas Musicales 1 Apr. 2009.
  • Winnicott, D.W. Realidad Y Juego. Argentina: Gedisa, S.A, 1971.

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Adriana

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